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HISTORIA

La Iglesia Ortodoxa Rusa en la Argentina

La historia de la Iglesia Ortodoxa en la República Argentina es muy rica, especialmente para los corazones sencillos y humildes, que ven en los acontecimientos de la vida la manifestación de la Providencia Divina y el amor infinito del Todopoderoso para con nosotros pecadores. Y así debe ser, sí, como dijo Nuestro Señor Jesucristo, ni un solo cabello perecerá, ni un solo pajarillo caerá a tierra sin la voluntad de Dios (Lucas XXI, 18; Mateos X, 29).

A mediados del siglo XIX, la corriente inmigratoria ha traído a estas playas argentinas a los primeros ortodoxos: griegos, y eslavos (dálmatas y montenegrinos), marinos desde la cuna, que fueron recibidos con simpatía, encontrando bien pronto aplicación a sus especiales conocimientos en náutica.

Estos pineros del progreso prestaron valiosos servicios a esta República cuando la marina nacional se hallaba aún en los comienzos de su organización y más de una vez derramaron su sangre junto con los nativos, en lucha contra los enemigos de su nueva patria.

Pocos años después de los griegos y de los eslavos comenzó la afluencia de sirio-libaneses pertenecientes al Patriarcado de Antioquia, los que dedicados al comercio ambulante en escala modesta, en la actualidad han alcanzado un desarrollo extraordinario, al punto de ocupar puestos de primera fila en el comercio y en la industria argentina.

Todos estos inmigrantes constituían una reducida comunidad ortodoxa sin representación alguna. En toda Sudamérica no había una sola iglesia Ortodoxa, ni sacerdote alguno de este culto, y para satisfacer sus necesidades espirituales, o para formalizar sus matrimonios o bautismos, se veían obligados a recurrir a otros cultos, según manifestaron en la petición que por intermedio del Cónsul General de Rusia en Buenos Aires Don Pedro Christophersen que presentaron a su Majestad el Emperador Alejandro III, suplicándole el envío de un sacerdote ortodoxo a esta Capital.

Esta solicitud fechada en Buenos Aires el 1 de octubre del año 1887 fue suscripta por los siguientes señores: Milo Vucassovich, Capitán Juan Vucassovich, Nicolás Cernogorevich, Capitán Alejandro Vidovich, Jorge y Nicolás Bakmas, Capitán Marcos Vucassovich, Capitán Bozo Vucassovich, Capitán Spiro Radulovich, Milo Zlocovich, Spiro Yacsich y otros en representación de los eslavos. En representación de los griegos firmaron: Fotios Vocinas, Capitán Manuel Jasidakis, Francisco Lurán, Elías Lichas, Andrés Bista, Jorge Pneumaticos, Marcos Scalcotti y otros más.

Su majestad el Emperador Alejandro III supo comprender la afligente situación de los hijos huérfanos de su Madre Iglesia y el 14 de Junio (calendario juliano) de 1888 firmó el ¨ukaz¨ (decreto) ordenando la fundación en Buenos Aires de la Iglesia Ortodoxa adscripta a La Legación Imperial de Rusia en América del Sur.

Así, cuando aquí no hubo ni una media docena de ortodoxos rusos, establecióse a solicitud de los ortodoxos de otras nacionalidades la primera y única Iglesia Ortodoxa en el continente sudamericano.

Primera Misa Ortodoxa en la Iglesia

El 1/13 de Enero de 1889 fue celebrada por el Reverendo Padre Miguel Petrovich Ivanoff la primera misa ortodoxa en la Iglesia ubicada en dos salones alquilados al efecto en una modesta casa de la calle Talcahuano en presencia del Ministro de Rusia, señor Alejandro S. Yonin, el señor Cónsul general don Pedro Christophersen, todos los ortodoxos y muchas personas de la más distinguida sociedad argentina.

El mismo día han sido bautizados varios niños los que fueron inscriptos en los Registros de la Iglesia, figurando bajo el Nº 1 del sexo masculino el niño Alejandro, hijo del griego Panaiotis Pitzas; el nombre de Alejandro fue dado al niño por sus padres en honor de Su Majestad el Emperador Alejandro III, y bajo el Nº 1 del sexo femenino figura la niña Sofía, hija del Capitán Don Juan Vucassovich, posterior distinguida Señora Doña Sofía V. de Scannapieco.

Grande ha sido el júbilo de los fieles con motivo de la instalación de la capilla, pero desgraciadamente ello duró poco tiempo, ya que el Reverendo Padre Ivanoff fue requerido por sus familiares y la parroquia quedó acéfala.

 
Por aquel tiempo, desde el 19 de Enero de 1889 el joven Constantino Izrastsoff se encontraba en La Haya (Holanda) prestando servicios como lector en nuestra Iglesia y el 15 Abril de 1891 fue nombrado superior de la Iglesia en Buenos Aires. Al llegar aquí, la encontró abandonada, necesitada y carente de lo más indispensable en una casa de la calle Defensa. Entonces, Constantino prometió poner todos sus empeños para ubicarla dignamente y levantar su prestigio. Reuniéronse los griegos, yugoslavos, sirio-libaneses, búlgaros y rumanos; rusos ortodoxos, repetimos, no había media docena. Relativamente pocos y muy pobres, pero vivían en unidad de corazones y de pensamiento como una sola familia en afectuosa armonía y plena concordia.

El joven y enérgico Reverendo Padre Constantino se preocupaba, por sobre todas las cosas, de dar cumplimiento a su promesa y para ello dirigió sendos informes al Ministerio de Relaciones Exteriores y al de Hacienda de San Petersburgo solicitando fondos para la erección de una Iglesia, cuyo edificio sea digno exponente de la religión Católica Apostólica Ortodoxa. El resultado fue nulo.

Sin embargo, su Excelencia el Señor Constantino Pobedonotzeff, Procurador General del Santo Sínodo de Rusia, atento a los escritos que motivaban los informes del padre Izrastzoff, solicitó la venia de Su Majestad el Emperador Alejandro III para apoyar en todo lo posible el emprendimiento. Fue entonces que en 1897, el Reverendo Padre Constantino Izrastzoff emprende un viaje a Rusia para dirigir una llamada al generoso pueblo de su tierra, haciéndolo en varios artículos que se publicaban en los diarios, distribuyendo folletos explicativos y pronunciando sermones en las principales catedrales e iglesias de San Petersburgo, Moscú, Nijny Novgorod y otras ciudades. El resultado de semejante esfuerzo fue todo un éxito: unos hacían llegar su óbolo en efectivo y otros contribuían con donaciones en especies, como ser: íconos, cruces, cálices, casullas, telas etc.
 


Señor Constantino Pobedonotzeff

Estos esfuerzos merecieron la aprobación de Su Majestad el Emperador Mártir Nicolás II, de su Augusta Madre la Emperatriz María Theodorovna y de varios otros miembros de la familia imperial. Le concedieron Reverendo al Padre Constantino Izrazstoff audiencias privadas y con sus acostumbradas benevolencias y magnanimidad le dirigieron al joven misionero ruso palabras de aliento para la continuación de la obra emprendida al mismo tiempo que contribuían con sus generosas donaciones particulares.

Merced a todo ello se pudo dar comienzo a la obra y el 6/18 de Diciembre de 1898, día de San Nicolás, fiesta onomástica de su Majestad el Emperador Mártir Nicolás II, se colocó la piedra fundamental de la iglesia. Los planos, conforme al anteproyecto trazado por el famoso académico M. T. Preobrazshensky, arquitecto del Santo Sínodo de Rusia, fueron confeccionados por el arquitecto Don Alejandro Cristophersen, quien dirigió la obra, también desinteresadamente.

Con motivo de la colocación de la piedra fundamental, el Señor Alejandro Greger, Encargado de Negocios de Rusia, hizo acuñar medallas conmemorativas de bronce y de plata que ahora representan una gran rareza.

La bendición del templo en la calle Brasil, haciendo vis-á-vis con el hermoso Parque Lezama, de estilo moscovita del siglo XVII y XVIII tuvo lugar el 6 de octubre de 1901 en presencia del Excelentísimo Señor Presidente de la República, Teniente General Julio A. Roca, Ministros del Poder Ejecutivo, Cuerpo Diplomático y autoridades nacionales y municipales. En representación del gobierno de Grecia asistió Su Excelencia el Conde de Salá, Ministro Plenipotenciario de Francia quien en aquella época atendía los intereses de Grecia. Tanto Yugoslavia, como Rumania y Bulgaria carecían de representación diplomática y consular en esta República. Del tal modo los ortodoxos recibieron una digna representación de su culto en el templo de la Santísima Trinidad que existe en la calle Brasil 315, bajo cuyo techo acudían los ortodoxos de diferentes nacionalidades en procura de consuelo espiritual y para reconfortar su fe.

Hoy podemos decir: ¡Venid y ved la Iglesia, que desde los primeros siglos del cristianismo ha conservado el dogma en toda su integridad!

La Iglesia Ortodoxa ha conservado incólumes a través del tiempo las creencias de la Iglesia primitiva y no ha modificado en manera alguna los dogmas que establecieron los siete Concilios ecuménicos, que se celebraron en los nueve primeros siglos del cristianismo. Ella ha cumplido con absoluto rigor su propósito de conservar íntegras las creencias que heredó de la Iglesia primitiva, antes de su división en Oriental-griega y Occidental-romana.

 

Imagen 1: Sr. Alejandro Christophersen; S.E. Teniente Gral. Julio A. Roca; S.E. Monseñor Antonio. 
Imagen 2: Llegada del Presidente Julio A. Roca

Es natural que la presencia del Presidente de la República, de sus Ministros y del Cuerpo Diplomático dieron realce y brillo sin igual a la ceremonia de la inauguración del templo, dándose difusión en las páginas de los diarios ¨La Prensa¨¨La Nación¨y otros, el 7 de Octubre de 1901, en los que se pudo leer esto párrafos:
¨…el Archipreste declaró que se cumplían sus votos al inaugurarse la capilla rusa en Buenos Aires. Expresándose con facilidad y corrección en castellano, saludó e hizo votos por la República Argentina y por sus Autoridades, complaciéndose que en ella pudiesen vivir en paz los hombres de todo el mundo…¨
¨Y aún cuando toda ella (la ceremonia) nos dejase bajo la sensación de algo delicadamente conmovedor, nos hicieron vibrar las palabras de fraternidad humana pronunciadas por el capellán ruso, y que quisiéramos oír de los sacerdotes de todos los cultos¨
. (¨La Nación¨, Año XXXII, Nº 10.019, pag. 5, 7 de Octubre de 1901).

En ese mismo sermón, el Reverendo Archipreste Constantino Izrastzoff subrayó que la instalación de nuestra Iglesia responde a la llamada de los ortodoxos residentes aquí y por esto tiene por objeto únicamente satisfacer las necesidades espirituales de los ortodoxos, que no tenían ni sacerdote ni templo. Venimos con los sentimientos pacíficos y fraternales para todos y esperamos que nos retribuyan con lo mismo; porque nuestra Iglesia en sus letanías canta cada día por la unión de todos, por la paz universal, por los navegantes, por los viajeros, por los sufridos, por los doloridos y por los afligidos; reza por la salubridad de los aires y abundancia de los frutos de esta tierra hospitalaria, reza por los habitantes de la República Argentina junto con su Gobierno.

Por esto al final el padre Constantín pronunció una oración especial por el Excelentísimo Señor Presidente de la República, General Don Julio A. Roca, y por toda la Nación Argentina, pidiendo al Omnipotente Dios les conceda buena salud, bienestar, la paz y la prosperidad por muchos años! A lo que el coro respondió cantando: ¡“Muchos Años”, Muchos Años, Muchos Años”!

Esta oración dio motivo a un periodista burlón para componer unos versos que fueron publicados en una revista de antaño: He aquí el texto:

“En la inauguración de la capilla rusa el capellán de esta rogó al cielo que conserve a nuestro “honorable señor Presidente Don Julio Roca en buena salud por muchos años”

“Si eso pidió solamente
Para que constantemente
Siga Roca en el Gobierno,
Suponemos que el Eterno,
Obrando discretamente,
Le dirá: Eso es un abuso
Y por tal ruego no paso
Aunque lo siento y me excuso,
Porque lo malo del caso
Es que yo no entiendo el ruso”.


(Caras y Caretas, 12 de Octubre de 1901, última página).

La construcción del templo ortodoxo en esta capital, como único representante del más antiguo y más puro culto de la Iglesia primitiva cristiana, fue un acontecimiento de la mayor importancia en la historia de la ortodoxia en América del Sur y una prueba evidente de la gracia y benevolencia de Dios para con la joven comunidad ortodoxa, constituída en esta República por personas de diferente nacionalidad.

Entre los acontecimientos notables de aquellos años deseamos destacar uno:

La visita al templo de la calle Brasil de su Majestad el ex Zar Fernando de Bulgaria, quien pidió se cante un ¨Te Deum¨ por el bienestar, la paz y la prosperidad del Zar Boris III, su hijo, y de todo el pueblo búlgaro.

Durante los largos años vividos en comunidad con varios grupos de distintas razas, sin desacuerdos, ni desavenencias conformamos una familia bien unida, respetuosa, afable y de comprensión mutua. Hasta los años 80 del siglo XIX, los yugoeslavos, los búlgaros y los rumanos siguieron formando el núcleo principal de nuestros feligreses.

El Reverendo Archipreste Constantino Izrastzoff debía viajar periódicamente al interior del País para asistir los feligreses que vivían, a veces, en lugares apartados, sin medios de comunicación, viajando en condiciones muy penosas, ya sea por la falta de agua o por el exceso de ella, bajo un sol abrasador o un frío terrible. Por ello se comprende que la llegada del sacerdote motivaba una satisfacción íntima, cordial y sincera.

  

Imagen 1: Recepcion de la Legacion de Rumania
Imagen 2: Banquete en la Colectividad Sirio Libanesa
Imagen 3: Colonia Montenegrina Chaco

Con este fin, este gran misionero ortodoxo ha visitado a los griegos, sirio-libaneses, yugoeslavos, búlgaros y rumanos dispersos en casi todas las provincias y varios territorios, en calidad de Agregado a la Legación Imperial de Rusia, y debido a ello los lugareños reconocieron como cristianos a los que acompañaban a su sacerdote que exhibía el crucifijo en su pecho, porque hasta ese entonces la religión ortodoxa era desconocida en este país.

En 1903 llega a la Argentina un ayudante, el Reverendo Padre Nifont, quien siendo sirio fue un colaborador meritorio, pues oficiaba en árabe. Alternando el griego, el eslavo, el árabe y el español, se celebraban los oficios para los parroquianos ortodoxos de diferentes nacionalidades.

El Padre Nifont

 
Al fallecer el Padre Nifont le sucedieron los viarios: Reverendo Padre Pablo Jury; luego el Reverendo Gregorio Abú Hatab ya éste último el Reverendísimo Archimandrita Monseñor Ignacio Aburrus, quien fuera especialmente recomendado por su Santidad Kir Gregorio Haddad, Patriarca de Antioquia.

En 1909 los rutenos venidos de Austria que fundaron importantes colonias agrícolas en el territorio de Misiones pidieron formar parte de nuestra iglesia y convirtiéndose fueron recibidos bajo nuestra protección constituyendo una gran parroquia con sacerdotes efectivos que abarca los siguientes puntos: Tres Capones, San Isidro y Capón Bonito.

Durante la Segunda Guerra Mundial, sobre nuestro clero recayó la obligación de ocuparse especialmente de los parroquianos sirio-libaneses y yugoeslavos de Dalmacia, Bosnia y Herzegovina; los primeros como súbditos turcos y los segundos como súbditos austriacos fueron considerados como enemigos de las potencias aliadas y fueron inscriptos en la ¨lista negra¨ y por consecuencia los eslavos perdieron su trabajo y fueron despedidos de varias casas y firmas francesas e inglesas, y los sirio libaneses, como comerciantes, han tenido dificultades en recibir las mercaderías, contratadas o encomendadas en Europa antes de la guerra, pues se encontraban secuestradas.

Monseñor Constantino intervino eficazmente ante los entonces Ministros francés M. Jummelier e inglés Mr. Tower, y sobre todo ante el Agregado Comercial de la Legación Inglesa, que era muy severo en secuestrar las mercaderías de los enemigos.

Con motivo de la guerra con Japón y a raíz de la insistente influencia extranjera y anticristiana en las mentes de la así llamada “inteligencia” rusa, crece en Rusia el desorden social en la primer década del siglo XX. En 1911, lejos de la Madre Rusia y previendo problemas aún mayores en el Imperio, los cuales afectarían indiscutiblemente a la Misión Religiosa Imperial en América del Sur, el previsivo padre Constantino obtiene un importantísimo préstamo por parte del Sr. Nicolás Mihanovich y construye una casa de rentas en la Calle Europa, hoy Carlos Calvo al 500, con 17 mts. de frente y 45 mts. de fondo, disponiendo de 14 departamentos. Gracias a este emprendimiento, nuestra iglesia gozó de plena autonomía durante casi un siglo. Esto no solo permitió mantener el culto, al clero y sus familias, sino también serviría para asistir a cientos de refugiados que llegarían más tarde a estas playas. La ayuda de nuestra iglesia en Buenos Aires se extendería hasta el viejo continente, donde por medio de la Cruz Roja, se enviaba ayuda monetaria y se participaba en la búsqueda y reencuentro de familiares dispersos por la guerra.

Lamentablemente, desde 1999 hasta la fecha, la casa de Carlos Calvo al 500 se encuentra usurpada y la Señora Juez en lo Correccional que lleva la causa (Dra. Gloria María Kehoe, Juzgado 11, Secretaría n° 79, causa nº 12.467, no se ha decidido aún a restituir a la Iglesia la Casa usurpada que es vital fuente de ingresos para nuestra subsistencia.

De esta forma, no podemos mantener el culto y mucho menos realizar las obras de beneficencia que históricamente caracterizan a nuestra Iglesia.

En 1915 Monseñor Izrastzoff fundó en Rosario una capilla para los ortodoxos de diferentes nacionalidades proporcionando de nuestra iglesia en Buenos Aires la instalación interior.

Durante el primer medio siglo de existencia en la República Argentina ayudó eficazmente al conocimiento de la Iglesia Ortodoxa, su doctrina, rito y disciplina, la continua presencia de Monseñor Constantino Izrastzoff y su esposa, ¨Matushka¨ Elena Iosifovna Buhey en las fiestas oficiales de toda clase. Siendo ¨Agregado¨ a la Legación Imperial de Rusia y miembro del Cuerpo Diplomático Extranjero y oficialmente reconocido por el Gobierno Argentino, Monseñor y su esposa asistían a los ¨Te Deum¨ en la Catedral Metropolitana, a las recepciones presidenciales en el Palacio de Gobierno, a las fiestas ofrecidas por los Ministros del Poder Ejecutivo y del Cuerpo Diplomático Extranjero acreditado ante la República Argentina. Es natural que la aparición en sociedad de un sacerdote cristiano con su esposa no podía pasar inadvertido y para muchos no fue simplemente ¨raro¨ sino también ¨interesante¨; de aquí el justo deseo de conocer más pormenores de esta religión cuyo Jefe de la parroquia debe ser casado y ¨pater familiae¨. Sin hablar mucho de otros dogmas que varían entre la Iglesia Católica Romana y la Católica Ortodoxa, este estado matrimonial del Párroco Ortodoxo – para la gran mayoría – era el más evidente, la más clara diferencia entre estas Iglesias cristianas; al conocerla algunos aceptaban tácitamente y la mayoría la recibía con entusiasmo, recomendándolo par el clero romano, tanto más que en el siglo antepasado en algunas repúblicas sudamericanas esta cuestión del matrimonio para el clero latino era objeto de varias discusiones.

Debemos aclarar que antaño, un solo Ministro de Rusia y un solo Secretario estaban acreditados en tal carácter ante el gobierno de cinco repúblicas sudamericanas y de preferencia residían en Río de Janeiro; por ello, muchas veces, le cabía el honor de representar al Imperio Ruso a Monseñor Izrastzoff juntamente con el Cónsul Honorario que a la sazón era extranjero.

En el año 1917 llega a la Argentina el Reverendo Igumeno Averkio Vosjodoff quien ejerció hasta su fallecimiento el vicariato de la parroquia. Durante más de cuarenta años desde su fundación, ejerció como Diacono de la Iglesia, el Reverendo Juan Milenko.
Como consecuencia de la revolución bolchevique en Rusia, comenzaron a llegar a estas playas hospitalarias los primeros refugiados rusos, en su mayor parte intelectuales acompañados de sus familias. No quedando ni Ministro ni Cónsul, sino solo la representación eclesiástica, recayó sobre Monseñor Constantino, la difícil tarea de albergar, ubicar y proteger a estos refugiados hermanos.

La Legación Diplomática Imperial de Rusia para la Argentina, jamás poseyó propiedad alguna en el País, mientras sus Ministros y Cónsules residían generalmente en Rio de Janeiro. Algunos de ellos, llegaron a hospedarse en hoteles de esta Capital, como el ¨Grand Hotel¨ o alquilaban viviendas por cortos plazos. Esto hizo que inmediatamente después de la revolución, la Iglesia Ortodoxa Rusa en la Argentina se haga cargo de conseguir hospedaje y sustento a estos diplomáticos desamparados.

Algunos años después, cuando en otras repúblicas vecinas formáronse grupos más compactos de refugiados rusos, el clero de la Iglesia Ortodoxa Rusa en la Argentina advirtió la necesidad de construir nuevas parroquias y fue así que se erigieron los templos de Montevideo, Asunción y Villa Alpina (Sao Paulo, Brasil).

     

El 7/25 de abril de 1925 fallece en Moscú. Monseñor Tijon, último patriarca de Iglesia Ortodoxa Rusa Imperial.

El 23 de septiembre de 1926 se concede personería jurídica a la Asociación Ortodoxa Rusa en la Argentina (Decreto 167).

A raíz de la caída del Imperio Ruso, los griegos y los sirio-libaneses formaron sus propias parroquias con sus sacerdotes nacionales. Con todos ellos conservamos relaciones fraternales y filiación espiritual. Varios de los griegos y de los sirio-libaneses, por simpatías y antiguos lazos de amistad y filiación espiritual, han permanecido en nuestra Iglesia durante muchos años después como parroquianos y socios de la ¨Asociación Ortodoxa Rusa en la Argentina¨, como oficialmente se denomina a nuestra comunidad, la que se halla reconocida por el Superior Gobierno con personería jurídica y con sus estatutos aprobados por el Excelentísimo Señor Presidente de la República.

Monseñor Constantino Izrastzoff fallece el 6 de enero de 1953 y lo reemplaza como Jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa en la Argentina y Presidente de la Asociación Ortodoxa Rusa en la Argentina, el Reverendo Archipreste Mitrado Teodoro Formanchuk.

El 10 de mayo de 1956, el Patriarcado de Moscú, a través de su apoderado para la Argentina y America del Sur, Sacerdote Tomas Gerasimchuk, demanda a la Asociación Otodoxa Rusa en la Argentina por los bienes que dice le corresponden. Este juicio duraría hasta 1975. En primera y segunda instancia, se le es negada al Patriarcado de Moscú la demanda. El 10 de abril de 1965 se conoce la sentencia en primera instancia de este juicio. Más tarde, la Camara en lo Civil ratificaría lo sentenciado por el Juez en lo Civil Jorge A. Cafferata. La Camara, entre otras cosas confirma que: “Los antecedentes que quedan reseñados demuestran, sin duda alguna, que “la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscu” cuya representación se invoca a fs. 63 (ap. II – Objeto), jamás tuvo el dominio de los bienes que pretende y, por lo tanto, que le está vedado invocar lo dispuesto por el art. 2758 del C. Civil”. A pesar de los veredictos satisfactorios y habiéndosele impuesto las costas a la demandante, nuestra Iglesia tuvo que correr con los gastos de un juicio de más de 15 años, donde actuaron peritos y traductores convirtiendo al proceso por demás oneroso, ya que el Patriarcado se declaró insolvente.

El 22 de mayo de 1977 fallece, minutos antes de oficiar un bautismo, en el mismo templo, el Reverendo Arcipreste Mitrado Teodoro Formanchuk.

Lo sucede como Superior de la Catedral de la Santísima Trinidad, por bendición del Sínodo de Obispos de la Iglesia Ortodoxa Rusa en la Diáspora, el Rev. Padre Valentín Iwaszewicz.

Ese mismo año, el Rev. Padre Valentín Iwaszewicz, en Asamblea General, es elegido como Presidente de la Asociación Ortodoxa Rusa en la Argentina.

En el año 1988 el pueblo ruso celebró el MILENIO de su bautismo. Ese mismo año, nuestra Iglesia Ortodoxa Rusa en la Argentina, cumplió su primer siglo de existencia en este bendito país. Fueron realizados varios oficios religiosos a los que fueron invitados, entre otros, Moseñor Gennadios, Arzobispo de la Diócesis de Argentina y Sudamerica de la Iglesia Ortodoxa Griega acompañado por varios sacerdotes y el Rev. Archimandrita Benjamín de Santiago de Chile.

Un hecho histórico particularmente destacable de los últimos años fue la realización del 7° Congreso Internacional de la Juventud Ortodoxa Rusa. El mismo se llevó a cabo en Buenos Aires, siendo centro litúrgico del mismo nuestro templo. Concurrió a él más de un centenar de jóvenes de Argentina, Rusia, Francia, Bélgica, Alemania, Italia, Inglaterra, Australia, Canadá, Estados Unidos, Venezuela, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay. Además de la relevada importancia de semejantes eventos para la vida de la Iglesia, los cuales provocan un auge espiritual, en este caso cabe destacar dos sucesos extremadamente valiosos para la Diócesis de América del Sur y en especial, para nuestra Catedral: la visita a la Argentina por primera vez del Milagroso Icono de la Madre de Dios de Iveria que derrama crisma y del Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero, Monseñor Metropolitano Vitaly.

Efectivamente, la presencia del Santo Icono durante el Congreso y la viva participación de nuestro primer jerarca durante todos los oficios, charlas y reuniones, provocaron un gran auge espiritual en todos los presentes y por sobre todo, en la vida eclesiástica de nuestra Diócesis. Monseñor Vitaly falleció en el Señor, en Canadá el 25/12 de septiembre de 2006 a los 96 años de edad.


En 1998 nuestra Iglesia festejo los 100 años de la Consagración de la Catedral de la Santísima Trinidad su con la participación en los oficios liturgicos, de muchos invitados tanto del País como del Exterior, entre los que debemos destacar al Secretario del Sinodo, Monseñor Arzobispo Laurus y Monseñor Alejandro, Obispo de la Argentina y Sudamérica de la Iglesia Ortodoxa Rusa en la Diáspora. Se realizaron un concierto en el Teatro San Martín de esta Capital y exposiciones en varias salas.

Fue acuñada una replica de la medalla conmemorativa al día de la inauguración del templo. El día 14 de junio asistieron al oficio principal en el Templo y al Banquete otorgado en el Hotel Presidente de esta Capital, , el Sr. Secretario de Cultos no Católicos Dr. Centeno, el Dr. Jose Camilo Cardoso, del mismo Ministerio y actual Director del Registro de Cultos de la Nación, miembros del Gobierno y representantes de las colectividades Serbia, Siria y Búlgara. Participaron activamente los representantes y miembros de todas las organizaciones rusas establecidas en la Republica Argentina.

A partir del siglo XXI, en nuestra Catedral se realizan en forma constante restaruaciones en el interior y exterior del templo. Se han restaurado la fachada y las cupulas y varios iconos de la Catedral. En el año 2006 se dio comienzo a la restaruacion del iconostasio de mayolica. En ese mismo año se comenzaron los trabajos de renovacion del salon parroquial en vistas de utilizar ese espacio para actividades parroquiales y culturales.

Actualmente la Iglesia Ortodoxa Rusa en la Argentina cuenta con varias parroquias en la Capital, Gran Buenos Aires e interior del País. Estas parroquias son asistidas por un obispo para Argentina y toda Sudamérica, Monseñor Alejandro Mileant (fallecido en el Señor, luego de una larga agonía, el 12 de septiembre de 2005), 7 de sacerdotes y tres diáconos.

El Tercer Milenio ha sido recibido en la Catedral de la Santísima Trinidad de la calle Brasil contando con el Superior de la misma, el Archipreste Valentín Alekseevich Iwaszewicz, los sacerdotes Reverendo Padre Alejandro Iwaszewicz y Reverendo Padre Miguel Berduc y el Reverendo Diacono Igor Baratoff, un lector, el hermano Esteban Jovanovich y un coro estable compuesto por parroquianos de varias generaciones, su comunidad y familia, que gracias a la Benevolencia Divina goza de una fraternal unanimidad bajo el amparo de la Santísima y Vivificadora Trinidad Unisubstancial e Indivisible.

¡Que Dios Todopoderoso mantenga su Benevolente Mirada sobre nuestra Iglesia y sobre este hospitalario País!

 


Hermandad Ortodoxa “San Sergio”,
Buenos Aires, Argentina.

 

 

 
Horario de los Oficios
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Velas eclesiasticas
Brasil 315 - San Telmo - Tel.: 4361-4274
Hermandad San Sergio